UNICEF, Estado Mundial de la Infancia 2005 “La pobreza en la infancia es una causa fundamental de la pobreza en la edad adulta. Los niños y niñas pobres se convierten a menudo en progenitores también pobres que a su vez crían a sus propios hijos en la pobreza. A fin de romper el ciclo generacional, la reducción de la pobreza debe comenzar por la niñez”. Con esto nos referimos que uno de los factores de mayor importancia en la población es quebrantar los canales de reproducción para las personas de bajos recursos (Sobre todo si son menores de 18 años) e incrementar el interés por su bienestar personal para el conjunto de la población.
Además del compromiso para aquellas personas pertenecientes a esa población puedan ejercer sus derechos (Tanto las mujeres y niños) y se les permita la adquisición de instrumentos legales e institucionales, adecuándolos a los principios doctrinarios, igualmente se debe ampliar la participación de la mujer en su ámbito político (Derecho a votar), económico (Derecho a trabajar) y ciudadano.
En la mitad del siglo XX Venezuela ha experimentado grandes variaciones notables en tanto al crecimiento de la población. Entre 1950 y el 2001 la población ha crecido 5 veces más de lo normal llegando a la cantidad de 23, 2 millones de habitantes en la Nación, eso se debe al incremento de la natalidad que iba en acenso durante esos años, la cual anteriormente era de 2% llegando a avanzar a un 4%. Por otra parte en esa trayectoria donde ocurrieron importantes transformaciones económicas y sociales, la mortalidad en general decayó un 60% al variar la tasa bruta de mortalidad de 11,0 a 4.3 por mil. Aunque, gracias a los avances de sobrevivencia que se incrementaron en la población, los cuales fueron expresados en la mejoría de esperanza de vida, debido a que esta aumento en casi 20 años al pasar de 53,9 a 73,7 años.
Por otra parte la natalidad en los años 60 llegó a su máximo nivel (43 mil) después de eso se ha observado un decaimiento continuo en el cual ha perdido casi la mitad de su valor inicial. De hecho anteriormente el número de hijos en una familia era de 6,8 y después fue 2,6, en esto interfiere mucho la economía nacional debido que a medida que pasan los años y cambian los gobiernos, el estatus económico ha descendido, por lo tanto las familias no pueden mantener de forma ideal a tantos hijos. En la Población Indígena Afrodescendiente Venezolana existe una exclusión social, debido a que no existe un conteo oficial de integrantes de esta población.
Por otro lado hay que hacer énfasis en la reducción de la fecundidad la cual ha sido de intensidad desigual par mujeres de diferentes edades, lo cual ha ocasionado una fuerte concentración en las edades más jóvenes. Mayormente en la Nación las adolescentes entre 15 y 19 años se llevan la mayor parte de de puestos en la tasa de natalidad por año, la cual se ha incrementado a medida que pasa el tiempo, si lo analizamos desde cerca esto debe en su mayor parte a las zonas y años de escolaridad, es decir, una gran parte de estas mujeres jóvenes quedan embarazadas gracias a que viven en zonas rurales o en zonas de bajos recursos y por lo tanto se les dificulta la asistencia regular escolar, ya sea por falta de recursos o transporte, por lo tanto deciden abandonarlo antes de graduarse del bachillerato sin obtener una educación completa, y tener la oportunidad de convertirse en profesionales del mañana, en cambio una adolescente con educación privilegia y que vive en una buena zona corre menos riesgos de salir embarazada antes de los 19 años. Por lo tanto se debe incrementar el interés y el valor de graduarse del colegio sobre todo en las instituciones públicas y zonas de bajos recursos, además de hacer énfasis de que la maternidad debe empezar en la adultez y no en la plena adolescencia.
En el curso del proceso de transición demográfica la población venezolana ha experimentado cambios notables en la estructura por edad y sexo. Identificar esas variaciones en cada contexto poblacional y subnacional es de gran importancia para el diseño de políticas sectoriales (Educación, salud, empleo, seguridad nacional y social, entre otras) dirigidas a satisfacer las demandas de los diferentes grupos de población. En la medida que se transita a una fase avanzada del proceso de cambio demográfico, disminuye el ritmo de crecimiento de los nacimientos y hay menor presión sobre los requerimientos de atención materno-infantil pero a su vez, las demandas por servicios gerontológicos tienden a crecer. Igualmente en el sector de educación hay que considerar las variaciones en el ritmo de crecimiento de la población en edad escolar y los esfuerzos de la política que deben efectuarse para atender la demanda de los grupos excluidos.
En el ámbito del mercado de trabajo también se sienten cada vez más las presiones por las demandas de empleo ejercidas por los nuevos contingentes de personas que pasan a formar parte del grupo de población en edad de trabajar, donde se está concentrando casi dos tercios de la población total.
La estructura demográfica a nivel nacional no es sino una expresión promedio de las diversas estructuras que coexisten en el país, correspondientes a poblaciones que están más o menos avanzadas en los procesos de cambio demográfico. En efecto, la población en pobreza extrema muestra una pirámide de una base muy amplia que bien podría asemejarse a la que tenía Venezuela hace cuatro décadas. Una comparación similar en el caso de la población rural indicaría, en este sentido, un rezago de dos décadas. Se trata, por tanto, de poblaciones más desvaloradas que se han incorporado más tardíamente al proceso de transición y cuya pirámide da cuenta de una estructura muy joven, situación opuesta a la que refleja la pirámide de la población no pobre, la cual acusa una estrechamiento marcado de su base. Producto de la disminución sostenida de la fecundidad durante varias décadas.

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